Con la llegada del calor eclosionan otra vez los huevos de alien. Los de este año, a diferencia de
los del año pasado son de una especie más voraz: nada más nacer son capaces de devorar la copa de un arbol y dejarlo totalmente
pelao:

Iker Jiménez sigue sin cojer el telefono (a quien se le ocurre cojer vacaciones en plena invasión alienígena)
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