lunes, 1 de diciembre de 2008

ACAPARANDO

Parecía que no iba a llegar nunca el día pero lamentablemente llegó.
Un día de repente te levantas y te ves obligado a candar el árbol por que ya no te fías de nadie.


El ansia de acaparar nos lleva a estos extremos.

3 comentarios:

KOKYCID dijo...

Si este fuera el más ilógico de los encadenamientos, no iriamos tan mal... Ojalá valorasemos más los árboles y menos,(por ejemplo), los sillines de las bicicletas ajenas, o los carritos de la prensa de los quiosqueros, o los artilugios con ruedas de publicidad de las inmobiliarias, o mil y una cosas más inexplicablemente, pero para su seguridad, necesariamente candadas.

Macacolandia dijo...

el encadenamiento que más me ha llamado la atención desde siempre es el de los bolis de los bancos y cajas.

Se cree ladrón que todos son de su misma condición.

No soy Job dijo...

¿Y no sera que el arbol se ha encadenado para hacer algun tipo de protesta tipo Tita Cervera?