Se ve que la cosita está tan malita que a los adolescentes de hoy en día no les da ni para comprarse un diario de esos que tenían llavecita y deciden apadrinar un banco y usarle para desahogo de desamores y pensamientos varios.

Primero fue el papel, luego el digital y ahora el mobiliario urbano.
2 comentarios:
mobiliario, monumentos de todo tipo... No se deja títere con cabeza.
Saludos
Pues me parece un buen entretenimiento mientras esperas el autobús.
Es mejor que un culebrón; además si te fijas seguro que puedes reconocer a los protagonistas, porque seguro que pasaran horas y horas en ese banco. Cotilleo a pie de calle.
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